¿Es el ser humano bueno o malo por naturaleza?
¡Hola, mis blogueros! Hoy toca hablar de filosofía política. Concretamente, vamos a reflexionar sobre si el ser humano es bueno o malo por naturaleza. Para ello, hablaremos del naturalismo político de Tomás de Aquino, el realismo político de Maquiavelo y el contractualismo de Hobbes y Rousseau.
Según Tomás de Aquino, Dios ha creado al ser humano a su imagen y semejanza, por tanto es bueno y suele hacer el bien; sin embargo, es libre de decidir si hacer el bien o pecar, ya que tiene libre albedrío. También afirma que las leyes y el Estado están subordinados a la Providencia divina. Esto quiere decir que las leyes tienen que ser justas porque representan la ley divina. Si una ley no es justa es porque no representa la voluntad de Dios y, por tanto, está permitida la desobediencia. Por el contrario, Maquiavelo considera que el ser humano es malo por naturaleza y dice que el Estado debe emplear todos los medios que considere necesarios (incluida la fuerza o la violencia) para mantener el orden y la seguridad social. Sin un rey fuerte que le inspirase miedo, el ser humano seguiría actuando mal.
En el contractualismo hay autores que opinan que el el ser humano es malo por naturaleza y otros que piensan que es bueno. Entre los primeros, el más importante es Hobbes, quien dice que el hombre, en su estado natural, es egoísta y, por eso, vive en continua lucha contra otros seres humanos que se oponen a sus intereses. Por eso, afirma que el hombre es un lobo para el hombre. Frente a esta idea, Rousseau habla, en “El contrato social”, del “buen salvaje” y defiende que el ser humano es bueno por naturaleza y que será el contacto con los demás hombres lo que lo vuelva malo. En esta corrupción del ser humano, que se vuelve egoísta, tiene una gran importancia la propiedad privada, con lo que Rousseau critica el liberalismo. Sin embargo, no propone volver al estado natural, pues sería imposible, sino que defiende que los hombres deben establecer un contrato para poder vivir en común, que deben existir unas leyes que organicen la sociedad y que el Estado debe buscar el bien de los ciudadanos y ciudadanas.
En mi opinión, aunque a diario vemos ejemplos de que el ser humano es egoísta y malo, creo que la mayor parte de las personas son buenas en el fondo y que es posible vivir en sociedad, como dice Rousseau, mediante un contrato o pacto, en el que cedemos parte de nuestros derechos individuales y olvidamos el egoísmo para poder vivir con otras personas y que nuestra vida sea mejor.

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