¿Podemos juzgar los ritos o tradiciones de otras culturas desde la nuestra?

 

Mis queridos blogueros, hoy os voy a hablar de una cuestión muy importante en las sociedades actuales: ¿Podemos juzgar los ritos o tradiciones de otras culturas desde la nuestra? La respuesta puede parecer sencilla, pero es un tema complicado y que provoca una gran polémica. 

 

En primer lugar, tenemos que definir qué es cultura. La cultura es el conjunto de tradiciones, costumbres, ritos, ciencia, filosofía, religión, arte… propios de una sociedad. Todos estos elementos definen a un sociedad y la distinguen de otras. Además, las culturas no están aisladas, sino que están en contacto. Este contacto es mucho más fuerte hoy, gracias a internet y a la globalización. Así, es muy frecuente la convivencia en una misma sociedad de personas de diferentes países y culturas. Esto provoca la diversidad cultural propia de las sociedades actuales. Sin embargo, esta convivencia entre diferentes culturas, puede producir choques culturales o conflictos, que nacen del hecho de que los miembros de una determinada cultura juzguen a los de otra cultura. Algunos ejemplos pueden ser el uso de ropas típicas de distintos países, la práctica de distintas religiones, la celebración de fiestas propias, la consideración negativa de la homosexualidad o la discriminación de la mujer… 

 

Existen tres formas de afrontar estos conflictos. La más antigua y la más criticables es el etnocentrismo, que consiste en pensar que tu cultura y tus valores son los mejores y los de las demás culturas se consideran inferiores. Esta actitud puede tener consecuencias racistas, homófobas, xenófobas... La corriente opuesta a esta es el relativismo cultural, que defiende que cada cultura tiene sus propias leyes y valores y, por tanto, no puede ser juzgada. Esta actitud tampoco es positiva, pues no hay diálogo entre las distintas culturas. Al no haber diálogo, se pueden producir prácticas que no respetan los derechos humanos, como la ablación, la esclavitud, la discriminación de la mujer, la persecución de la homosexualidad… Frente a estas dos actitudes, existe otra que, sin ninguna duda, es la mejor para gestionar la convivencia en las sociedades multiculturales: el interculturalismo, que defiende un diálogo entre las culturas y propone una convivencia pacífica, con lo que sí hay diálogo entre ellas (a diferencia del relativismo) y, por tanto, se respetan los derechos humanos. 

 

En mi opinión, se debe respetar la diversidad cultural y no debemos juzgar otras culturas, excepto cuando no se respeten los derechos humanos. Es decir, no se debe aceptar cualquier acción o costumbre porque se diga que es propia de una cultura. No debemos aceptar aquellas acciones que no se basen en la tolerancia, en la libertad y que no respeten los derechos humanos. Esta es la única manera de que en las sociedades actuales haya menos problemas de integración entre las distintas culturas y así puedan evolucionar.

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