¿Debemos actuar buscando nuestra felicidad o haciendo el deber?

Mis queridos blogueros, hoy vamos a tratar una cuestión ética muy profunda: ¿debemos actuar buscando nuestra felicidad o haciendo el deber?
Para ello hablaremos de las éticas materiales, que son consecuencialistas y defienden que una acción es buena según los resultados que se obtienen; y de las éticas formales, las cuales defienden que lo importante es la intención de obrar conforme al deber, sin importar las consecuencias de nuestras acciones.
Para las éticas materiales el fin último del ser humano es la felicidad. Todo lo que el ser humano hace tiene que buscar su felicidad. El problema es que la felicidad es subjetiva y cada corriente dice que la felicidad se consigue de un modo distinto. En este sentido, según el intelectualismo moral de Sócrates, el ser humano necesita buscar la verdad para ser feliz; según el estoicismo -Cicerón o Séneca- la felicidad se consigue con el rechazo de los bienes materiales y la entrega al ejercicio espiritual de la virtud, para lo que hay que vivir en armonía con la naturaleza; según el hedonismo (Epicuro), la felicidad se basa en buscar el placer y lograr la ataraxia; según Diógenes y el cinismo, el más feliz es el que menos tiene; o según el eudaimonismo de Aristóteles la felicidad es hacer un uso adecuado de la razón para llegar a la virtud o “areté”. Entre las éticas materiales contemporáneas destaca el utilitarismo, que nace en el siglo XIX con el liberalismo y parlamentarismo inglés y que defiende el hedonismo social, es decir, buscar el placer y bienestar para el mayor número de personas. Pero esta ética no es fácil, y se dice que es una ética para santos, porque la persona tiene que anteponer lo que es placentero para la mayoría a su propio interés y no se respetan los vínculos familiares.
Por el contrario, en las éticas formales se tiene que actuar según el deber y no buscando la felicidad, es decir, con independencia de que nuestras acciones puedan tener efectos negativos y provocar daño a alguien querido o a nosotros mismos. La más importante de estas éticas es la ética del deber. Con el imperativo categórico, Kant defiende que hay que obrar siguiendo el principio de universalidad, es decir, antes de actuar debemos pensar en cómo nos gustaría que nos tratasen a nosotros, y también el principio de dignidad, es decir, hay que actuar respetando la dignidad de las personas y no utilizarlas para conseguir un beneficio de ellas. Otro autor importante de las éticas formales es Rawls, que elabora una teoría contractualista aplicada a la política y basada en los principios de justicia de las sociedades democráticas, que son universales: el principio de igualdad, que consiste en la distribución igualitaria de libertades y derechos, y el principio de equidad, que consiste en el reparto desigual para conseguir la igualdad de oportunidades.
En mi opinión, debemos actuar buscando nuestra felicidad y la de las personas que tenemos a nuestro lado, como defienden las éticas materiales, pero no debemos guiarnos por nuestro beneficio e interés de manera egoísta, sino que tenemos que seguir unas normas universales, como defienden las éticas formales, para que nuestras acciones sean justas con los demás. En este sentido, me han parecido muy interesantes los principios de igualdad y equidad de Rawls y pienso que si hiciéramos esto, mejoraríamos la sociedad en que vivimos y habría menos maldad e injusticias en el mundo.
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