¿Es más feliz el que menos necesita?
Mis queridos blogueros, hoy os voy a hablar de una cuestión que me parece muy importante en la sociedad consumista en la cual vivimos: ¿Es más feliz el que menos necesita? Aunque hemos oído esta expresión muchas veces y la respuesta parece fácil, es un tema complicado.
En mi opinión, el fin último del ser humano, es la felicidad; pero, para contestar a esta pregunta, vamos a hablar de las éticas materiales. Estas éticas son consecuencialistas, esto quiere decir que el fin último de toda acción es la persecución de un fin, en este caso, la felicidad. Como sabemos, la felicidad es subjetiva. Así, para el intelectualismo moral socrático, la felicidad se basa en saber qué es lo justo; para el estoicismo, se basa en el rechazo de los bienes materiales y la entrega al ejercicio espiritual; para el hedonismo, se basa en buscar el placer y lograr la ataraxia; y para el eudaimonismo se basa en usar la razón para buscar la virtud (“areté”). Entre estas éticas materiales, hay una corriente, el cinismo, cuyo autor más importante es Diógenes, que defiende que es más feliz el que menos tiene. Esto está relacionado con el concepto de desapego material. Diógenes dice que el ser humano tiene en él mismo todo lo que necesita para ser feliz, por tanto, el hombre que menos tiene es el más libre y el más feliz.
Desde mi punto de vista, esta ética tiene parte de verdad. Aunque puede parecer que defiende un retroceso a etapas históricas en las que el ser humano tenía menos cosas, no creo que sea así. Diógenes avisa de que muchas personas piensan que las cosas materiales dan la felicidad. Esto se puede aplicar perfectamente a la sociedad consumista actual: hoy tenemos muchos lujos materiales que son prescindibles y derrochamos muchos productos, con el daño que eso le hace al planeta (contaminación, agotamiento de recursos…). Por lo tanto, sin tener que vivir peor que en épocas anteriores, creo que el ser humano puede conseguir la felicidad sin tener tantas cosas materiales.
En definitiva, creo que debemos valorar lo que tenemos e intentar ser felices sin tener que desear cada vez más cosas materiales, porque estas no son las que dan la felicidad. Quizá la felicidad está en otras cosas que no son materiales y a las que mucha gente no le da importancia: estar con la familia, salir con los amigos, una conversación con una amiga, ver una serie o una película, leer un libro, dar un paseo, nadar…

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